Ganando calidad de vida en casa

Odio las reformas, lo digo en serio. Sé que todo el mundo dice lo mismo por el tema del engorro y la suciedad que se crea inevitablemente pero yo no lo digo solo por eso, lo digo porque me encanta imaginar, hacer planos de cómo pondría los muebles, cambiar de idea y luego volver  aprobar así que, al final, lo que debería durar poco acaba durando mucho porque desde que empiezo a idear la reforma hasta que la llevo a cabo pasan muchas semanas. Luego el tema de la suciedad me da más igual porque sé que, al final, todo se limpia y el resultado merece la pena.

Hace un par de meses decidimos empezar una reforma en casa para ganar en calidad de vida. Digo esto porque el tema de modernizarla y redecorarla llevaba en mente muchísimo tiempo pero como no había ningún tipo de urgencia y hablábamos más de tema estético que de otra cosa pues se iban dejando pasar los meses. Sin embargo, el pasado confinamiento, por culpa de la pandemia de coronavirus, que vivimos en España entre marzo y junio, nos dimos cuenta de que nuestra vivienda, aunque estaba bien, carecía de ciertas comodidades que hasta ahora nos habían pasado desapercibidas y que al pasar tanto tiempo en casa echábamos de menos.

Si no hubiéramos probado las mieles de la comodidad, probablemente no tendríamos problema porque apenas notaríamos la diferencia, pero el problema es que en nuestras oficinas donde trabajamos, o en los pisos nuevos de nuestros respectivos padres, sí existen esas comodidades-

¿Y a qué me refiero exactamente? Pues a cosas como el aislamiento. Y es que vivimos en una zona muy cercana al mar donde, durante todo el año, la humedad es constante. Quien tenga este problema sabrá que del mismo modo en el que el calor se hace pegajoso en verano, en invierno el frío es insoportable porque no basta con abrigarte bien o llenarte de mantas, por culpa de esa humedad el frío se mete en los huesos y puede llegar a ser verdaderamente complicado estar en quieto y a gusto.

Hasta la fecha, como no pasábamos mucho tiempo en casa, se solucionaba con la bomba de calor que tenemos en el salón y otra instalada en el dormitorio. Sin embargo, con el confinamiento, notamos esa falta de calor en la cocina por ejemplo, o por el contrario el calor excesivo.

Pasar más tiempo en casa hace que te des cuenta de estas cosas y que quieras cambiarlas por lo que el siguiente paso es ahorrar para invertir en calidad de vida.

Adiós a las vacaciones, adiós a los ahorros, y bienvenidas sean las obras en casa. Más o menos ese ha sido nuestro pensamiento y así hemos actuado.

Lo primero es lo primero

La reforma empezó hace casi dos meses y lo primero que hicimos fue, precisamente, pensar en ese aislamiento. Vivimos en un piso de un edificio antiguo, herencia de mi abuela, y las ventajas que nos ha dado tener esa suerte de contar con vivienda propia nos hizo olvidarnos de todo lo que este piso antiguo necesitaba. En su momento, nos ceñimos a la parte estética y cambiamos suelos y cocina para modernizarla, pintamos las paredes y decoramos de forma elegante y juvenil. Nos quedó todo muy bien, pero ahora no se trataba de eso.

Si queríamos aislar bien la casa, tanto del frío como del calor, había que empezar por las paredes pero la idea de que vinieran los obreros a tirar abajo parte de la pared exterior para llenar la cámara de aire de aislamiento se me hacía un mundo. Estábamos a punto de aceptar que era la única opción viable cuando, comentando la situación con unos amigos, nos dijeron que actualmente hay una técnica de insuflado del material a través de pequeños agujeros en las paredes y que no es necesario hacer obra realmente. Estuvimos buscando, y hallamos la respuesta en Crear Sur Aislamientos. Tal y como explican en su web, lo que hacen es introducir pequeños tubos en la pared a través de los cuales se insufla el material que se adhiere a las paredes exteriores del edificio, justo en la zona de la cámara de aire, y asís e consigue aislar una vivienda sin necesidad de hacer mucha obra.

Los pequeños agujeros que quedan tras realizar todo el trabajo son fáciles de tapar y pintar, de hecho quedan las paredes como si nunca hubiera pasado nada. Totalmente recomendable esta técnica.

Segundo paso

Para nosotros, otro de los problemas que veníamos notando desde hace años, es que (probablemente debido a esa humedad) daba igual poner o no la calefacción o la bomba de calor en casa por los suelos siempre estaban helados. A mí me da más igual, porque con las zapatillas de estar por casa soluciono el problema, pero nuestro bebé se pasa el día en el suelo y la opción de poner alfombras es inviable porque soy muy alérgica y no lo soportaría. Por eso, el segundo paso era cambiar los suelos.

Lo ideal, y lo más caro, sería instalar suelo radiante pero seamos realistas, nuestro presupuesto no llega para tanto así que aunque pedimos presupuesto sabíamos, desde el principio, que eso no íbamos a poder hacerlo. Fue más un atisbo de esperanza el hecho de preguntar que otra cosa. Y la esperanza se esfumó cuando vimos el total a pagar para poder instalar ese sistema. Conclusión: si no hay forma de calentar los suelos, no podemos poner alfombras y mi bebé va a seguir tirándose al suelo en pleno invierno la mejor opción es levantar la plaqueta del suelo que siempre está fría e instalar un suelo de tarima ya que la madera, o la tarima en este caso, es mucho más cálida que el suelo cerámico.

De hecho, en casa de mis padres, cuando tienen la calefacción puesta, pueden caminar incluso descalzos por la vivienda porque solo con eso consiguen que el suelo esté calentito durante todo el invierno.

Ahora bien, tarimas hay muchas y nosotros no teníamos ni idea de por dónde tirar. Según la web de Unique Wood, hay que tener una cosa clara, y es que la madera aunque se presupone de mayor calidad, necesita muchísimos más cuidados que la tarima y si escoges una buena tarima, ahorrarás en precio y en trabajo. Al final, y dejándonos guiar mucho por los profesionales, optamos por una tarima sintética laminada en tono rústico grisáceo que ha quedado perfecta en la casa.

Tercer paso

Ahora le tocaba el turno al almacenamiento. Podéis llamarme antigua o lo que os dé la gana pero opino exactamente lo mismo que opina mi madre y opinaba mi abuela: en una casa nunca sobran armarios.

Considero que nosotros no vamos mal de armarios, la verdad, pues tenemos el armario grande de matrimonio, uno normal para la nena en su habitación, y un armario extra donde guardamos los abrigos en la habitación comodín que tenemos a la entrada y que usamos a modo de recibidor y oficina.

Como vivienda antigua que tenemos, y de la que estoy muy orgullosa todo hay que decirlo, los armarios empotrados brillan por su ausencia y hay ciertos rincones en los dormitorios donde no puedes poner nada de mobiliario que serían perfectos para instalar nuevos armarios empotrados. En este solicitamos presupuesto para estos armarios a medida y en cuestión de tres días conseguimos que esos rincones inútiles que solo utilizábamos a veces para acumular la ropa sucia en la típica cesta empezaran a servir para mucho más. ¿Y sabéis qué es lo más cómico de todo esto? Pues que he llenado los nuevos armarios y, aunque mejor organizado todo, no he vaciado ninguno de los que ya teníamos. Conclusión: nunca sobran armarios en una casa.

Cuarto paso

La nueva decoración era lo último que quedaba. La realidad es que si hubiéramos tenido un presupuesto mayor habría cambiado ventanas y cerramientos, e incluso habría modernizado un poco el aseo, pero los ahorros se estaban agotando y no daban para más.

Como ya he dicho, a mí me encanta redecorar. Me hago planos después de medir cada centímetro de pared y de mueble y pienso en todas las posibilidades viables que podríamos barajar, pero la realidad es que ni soy profesional ni pretendo serlo. Solo soy una aficionada que no descarta la ayuda experta. Por eso, y por recomendación de una amiga, pedimos ayuda a este diseñador de interiores de casas en Alicante y el resultado es magnífico.

Primero le conté todo lo que tenía en mente y luego empezó a darme ideas, siempre ajustándose a nuestro presupuesto, que luego plasmó en planos perfectos.

Ahora el edificio donde vivo puede seguir siendo antiguo, y se nota, pero está muy bien cuidado y mi piso por dentro parece un palacio lujoso y cómodo. Bueno, tal vez lo de lujoso no tanto pero por lo menos es lo más lujoso que alguien de mi clase social puede tener.

La cordelería fundamental en nuestra casa

Nuestro hogar acostumbra a ser un lugar idílico para muchos de nosotros, donde al final es donde se pasa más tiempo, quitando el tiempo que pasamos en el trabajo. Respecto a esto, existen algunos materiales que aunque nos puedan parecer extremadamente simples, son bastante útiles y tienen más matices de los que pudiésemos pensar.

Pese a que pueda hablarse del hogar, la cordelería la podemos usar en el trabajo diario de nuestra empresa, por lo que realmente, fuera de nuestro hogar también se usa y mucho.

La cordelería la tenemos más presente de lo necesario en nuestra vida, aunque como dicen desde Cuerdas Valero por su experiencia profesional, es uno de esos elementos que normalmente suelen pasar bastante desapercibidos, aunque sean importantes. El caso es que seguro que has visto cuerdas, en sitios de lo más común, como en las patas de jamón que vemos en el supermercado.

Un sector en el que importa y de qué manera es en el del transporte y como no, en el hogar. Cuando hablamos de las mudanzas, se suelen usar con profusión en los embalajes y para los sistemas de poleas, donde subimos los muebles, siendo de gran ayuda para cerrar las puertas de los camiones de transporte cuando sobresalen y no puede usarse el pestillo.

Pensemos en la forma en que las bolsas existentes en las tiendas en las que se meten los productos que compramos. Un porcentaje importante son las de plástico. Si queremos gastarnos más lo más normal es que sean bolsas de tela con cuerdas finales tipo asa.

Importante también es su papel en la escala o en el puenting que son complicados de llevarlos a cabo sin costar con unas cuerdas que tengan una alta fiabilidad o resistencia.

La cordelería está muy presente en nuestras vidas

Todo esto hace que la cordelería, aunque pasa más bien desapercibida, la tenemos de lo más presente en nuestras vidas, siendo también un sector en lo que lo profesional importa y de qué manera.

Una buena decisión es la de seleccionar un proveedor de verdadero nivel, pues son estos los que tienen una magnífica calidad en los productos y esa experiencia de la que se van a servir y benefician al usuario. Hay sectores como el de la construcción en los que la cuerda es de lo más importante.

Cuando se pone en marcha la tarea de buscar una empresa, hay que elegir una que se dedique al suministro de todo tipo de cordelería. Así es como se puede estar más tranquilo, pues son profesionales de verdad en los suyo.

En este aspecto, deben tener una gama que sea importante y competitivos. La fábrica deberá tener materias primeras de buena calidad y modernas, que hagan posible que la calidad y alta resistencia estén patentes.

Un sector tan importante como el de las cuerdas de fibra sintética, cada vez crece más, pero también las hay de fibra natural que dan gran resultado.

Por todo ello, si buscas buena cordelería para el hogar, solo tienes que elegir bien y no optar por lo primera que vayas a encontrarte. Existen opciones de gran atractivo que valen para poder desarrollar actividades de la mejor manera.

Conviene no olvidar que las empresas que están centradas en este sector, lo cierto es que están altamente preparadas para poder atender a los comerciantes y a los mayoristas en muchos sectores, tan diferentes como los deportes de aventura o en la ferretería.

Ya podemos ver como que con solo poner un poco de nuestro arte y le dediquemos el tiempo para llegar a tomar la decisión adecuada, pues como es podido ver, no siempre es sencilla de tomar, pero que en caso de acertar, podemos dar ese rendimiento que queremos y que conseguirá que en tanto en el hogar como fuera de él, se pueda tener todo lo necesario para poder tener una cordelería de nivel con independencia de donde nos encontremos.

Así que ya sabéis, merece la pena dar la importancia que realmente tiene la cordelería, la cual es más importante de lo que creemos y donde la calidad, como en tantos otros sectores, importa y de qué manera, así que ya sabéis, por lo que merece la pena fijarnos en todo lo que tiene que aportarnos y eso sí, elegir con sumo cuidado.

Lo mejor es que, si necesitáis cordelería buena, busquéis los servicios de varias empresas. No tienen que ser muchas, quizá con ¾ pueda valer y una vez valores precios y opiniones, tomar la decisión para poder elegir algo que se ajuste a nuestras necesidades. ¡Ahora os toca a vosotros!