Derribar las barreras arquitectónicas es una tarea que nos queda pendiente. Aunque se han dado pasos en las últimas décadas, aún son insuficientes. Podemos ver avances significativos en edificios públicos, pero en lo que se refiere a viviendas particulares, son más bien escasos. Te presento algunas sugerencias para resolver el asunto.
Mi suegra tiene movilidad reducida. Camina con un andador. Dependiendo de dónde vaya, se le quitan las ganas de salir. Para ir al ambulatorio o al centro comercial, que tiene cerca de casa, no tiene problemas. Está lleno de rampas y ascensores que le permiten dirigirse donde quiera. Pero para ir a ver a su hermana, que vive a dos calles de su casa, se le hace cuesta arriba. Su hermana, igual que ella, que ya tiene más de 80 años, tiene que bajar a la calle para ayudarle a subir los dos escalones de la entrada. También sé que le cuesta venir a mi casa. La calle está llena de bordillos y es complicado aparcar en la puerta. Pero por educación no me dice nada.
Realmente, solo son conscientes del problema las personas a las que les afecta. Al resto le quitamos importancia.
El otro día, cuando fui a coger el metro, pensé en ello. La boca de metro que está al lado de mi casa no tiene ascensor. Si fuera en una silla de ruedas, no podría viajar en metro. Me dirigí a la oficina del administrador de la finca donde vivo, a arreglar una gestión. El despacho lo tiene en un edificio antiguo del centro de Barcelona. En el principal, lo que en el resto de España se le llama entresuelo. Solo se puede subir por la escalera. Si tuviera movilidad reducida, no podría haber hecho la gestión.
Las rampas.
El método más habitual para salvar los desniveles y facilitar el acceso a cualquier edificio es la colocación de rampas. El blog de la Mutua de Propietarios señala que, según la Ley de Propiedad Horizontal es obligatorio colocar rampas en un edificio residencial siempre que lo solicite un vecino con discapacidad física, con movilidad reducida o que sea mayor de 70 años.
Para decidir la colocación de la rampa no es necesario que sea aprobado por la Comunidad de Propietarios. Todos los propietarios están obligados a costear las obras mientras no superen 12 mensualidades del pago ordinario de la cuota de la comunidad. Ningún vecino puede negarse a financiar el pago de esta derrama.
Si bien para aprobar esta medida no es imprescindible convocar una sesión, la Mutua de Propietarios propone tratarla en el orden del día de la reunión de la comunidad. Más que otra cosa, para que los vecinos estén informados de la medida y para preservar la buena vecindad en la escalera.
La accesibilidad a los edificios es un derecho garantizado por la ley. Por lo que no es extraño que se puedan encontrar ayudas públicas municipales o autonómicas que sufraguen parte de las obras.
Cuando estas obras superan las 12 mensualidades de toda la escalera, se podrán llevar a cabo cuando el solicitante asuma el exceso de presupuesto una vez descontada la aportación de sus vecinos y las ayudas públicas concedidas.
Sillas salva-escaleras.
En escaleras estrechas o largas, la solución más eficaz es la colocación de sillas salva-escaleras. Los instaladores de Total Access, una empresa de Alicante que se dedica desde el 2007 a la instalación y mantenimiento de soluciones para facilitar el acceso de personas con movilidad reducida, nos comentan que las sillas salva-escaleras es una de las opciones más versátiles y variadas que existen. Hay modelos pensados para exteriores, para interiores, plegables, fijas y con diferentes anchuras. Una de las opciones mejor desarrolladas para salvar las barreras arquitectónicas.
Para instalar las sillas salva-escaleras no es necesario realizar obras. El raíl o raíles sobre los que va anclada la silla se colocan directamente sobre la escalera. Lo que sí es necesario que haya una toma de electricidad cerca, ya que estas sillas funcionan con un motor eléctrico. También será necesario efectuar mediciones, para ver la anchura que se tiene disponible y escoger el modelo más adecuado.
A grandes rasgos existen dos tipos de sillas salva-escaleras. Las sillas de tramos rectos y las sillas de tramos curvos. Las sillas de tramos rectos son más fáciles de instalar. Son aquellas que se colocan en una escalera continua, recta y sin descansillos. Como la mayoría de escaleras que hay en las casas. Para este tipo de sillas ya hay raíles prefabricados y recambios para resolver una avería.
En cambio, en las sillas de tramos curvos, que son aquellas que no tienen un recorrido regular, en las que aparecen descansillos o presentan desniveles, es necesario adaptar los raíles y fabricar piezas a medida.
Ascensores.
Cuando estamos hablando de una comunidad de propietarios, la revista Hola informa que se siguen las mismas reglas que con la colocación de rampas. Si la solicitud del ascensor ha sido realizada por un vecino con movilidad reducida o mayor de 70 años, se retira la obligación de que la medida sea aprobada por la comunidad. La instalación del ascensor será financiada por todos los vecinos siempre que las obras no superen las 12 mensualidades de la cuota de la comunidad de toda la escalera.
Colocar un ascensor suele ser más caro que instalar una rampa. Salvo escaleras con muchos vecinos, la obra suele exceder el presupuesto básico. Por lo que en los hechos se vota en junta. Sin embargo, el ascensor suele ser una medida que tiende a recibir el apoyo de gran parte de la comunidad. Puesto que no solo beneficia al demandante. Por la que suele ser aprobada.
El alto coste de estas obras es la razón que tira para atrás a algunos vecinos a asumir la derrama. Sin embargo, como cuenta la revista Hola, esta es una medida de mejora de la accesibilidad al edificio, por lo que tiende a estar subvencionada parcialmente por las administraciones públicas.
Para las casas particulares existen elevadores para pasar de una planta a otra o para salvar desniveles. Los hay tanto para exterior como para interior. En estos casos, lo importante es realizar un estudio para escoger la solución más adecuada.
Barandillas para el baño y la ducha.
El baño es un lugar peligroso para una persona con movilidad reducida. Debemos prestarle atención, ya que puede ser escenario de accidentes y caídas. En este sentido, la página web para discapacitados Discapnet, de la Fundación ONCE, señala que el inodoro debe disponer de dos barras de ayuda, firmemente ancladas, que permitan a la persona agarrarse con fuerza para ponerse de pie o pasar a una silla de ruedas al inodoro y viceversa. Si el acceso al inodoro se realiza desde un lateral, la barra de ese lado deberá ser abatible y la otra fija.
La barra debe colocarse a una distancia de 35 cm del eje del inodoro y a una altura de entre 70 y 75 centímetros.
También es conveniente que la ducha disponga de barras o agarraderas que faciliten la entrada y salida de la persona del plato de ducha y que le proporcionen seguridad en su interior, sin perjuicio de otros elementos complementarios, como una silla o un taburete para facilitar el aseo.
Las barras y agarraderas deben ser antideslizantes. Fabricadas por un material inoxidable. Deben soportar un peso de al menos 135 kilos, para que se pueda hacer presión en caso de que sea necesario para entrar o salir del habitáculo. Y se deben distinguir con facilidad de la pared, para que la persona la localice a simple vista.
El plato de ducha.
Para personas con dificultades de movilidad, Discapnet nos recuerda que el plato de ducha es un elemento fundamental. Ya que utilizar una bañera entraña grandes dificultades. El plato de ducha debe ser amplio, con unas dimensiones de 135 x 135 cm o de 235 x 235, de manera que permita la entrada del cuidador en caso de que fuera necesario.
Cuando se adapta un baño para una persona con movilidad reducida, la elección del plato de ducha adquiere una importancia especial. Más allá del diseño, el objetivo principal debe ser garantizar la seguridad durante el baño, reduciendo al máximo el riesgo de resbalones y facilitando un acceso cómodo y sin obstáculos.
En este sentido, los platos de ducha de resina con carga mineral son una de las opciones más recomendables. Su superficie incorpora acabados antideslizantes de alta calidad que ofrecen un excelente agarre incluso cuando el piso está mojado. Además, al ser completamente planos y poder fabricarse a medida, permiten crear duchas a ras de suelo que eliminan barreras arquitectónicas y facilitan el acceso con silla de ruedas o andador.
Los platos acrílicos también son una alternativa interesante. Están fabricados con materiales ligeros reforzados con fibra de vidrio y muchos modelos incluyen tratamientos antideslizantes que incrementan la seguridad.
Los platos de piedra natural destacan por su gran resistencia y durabilidad. Si cuentan con un acabado texturizado o antideslizante, proporcionan una superficie estable para poder caminar sin miedo a resbalarse.
En cambio, los platos de cerámica o porcelana tradicionales requieren una valoración más cuidadosa. Aunque son resistentes y fáciles de limpiar, muchos modelos antiguos presentan superficies lisas que pueden resultar resbaladizas cuando están húmedas, por lo que no conviene optar por ellos cuando se tienen problemas de movilidad.
Anchura de las puertas y pasillos.
Un asunto importante que no debemos descuidar es la anchura de las puertas de la casa, y la amplitud de los pasillos y de los lugares de paso. Estos espacios deben permitir la entrada de la silla de ruedas o del andador sin que se choque con las paredes o con los marcos de la puerta. Según el blog Bloqueo, la anchura de la puerta debe ser de entre 90 y 100 cm, por obligación legal. Permitiendo un ángulo de apertura de al menos 90º. Del mismo modo, los pasillos deberían dejar un espacio libre de obstáculos de 120 cm de anchura como mínimo, para que se pudiera maniobrar con facilidad.
Las puertas deben tener un sistema de apertura y cierre que no requiera un esfuerzo excesivo. Siendo las más adecuadas las manillas tipo palanca. Que facilitan la apertura de la puerta solo con dejar caer la mano y hacer un poco de presión. En cambio, los pomos redondos requieren un mayor agarre y un movimiento de muñeca. La fuerza necesaria para abrir la puerta no debe exceder los 5 kg.
Para personas con sillas de ruedas son interesantes las puertas correderas. Ya que dejan abierta la entrada, hasta que se decida descorrer la puerta, sin que haya riesgo de que se cierre,
La distribución de la vivienda.
Por último, una cuestión de la que no debemos olvidar es la organización y distribución interna de una vivienda. Respecto a este tema, el Canal UNED, de la Universidad de Educación a Distancia, nos habla de los criterios DALCO. Criterios de accesibilidad universal, que implican una serie de acciones para adaptar una vivienda a una persona con movilidad reducida. Estos criterios se clasifican en 4 puntos.
El primero de ellos es la deambulación. Una casa debe permitir el paso sin problemas de una estancia a otra, por lo que debe estar libre de obstáculos.
El segundo es la aprehensión. Que hace referencia a la manipulación y accionamiento de los elementos de la casa. Así, por ejemplo, los enchufes, interruptores y timbres en una casa donde vive una persona con movilidad reducida deben estar a la altura de su mano cuando está sentado en una silla de ruedas.
La localización es otro aspecto importante. Hace referencia a que la persona pueda localizar los elementos que necesita con facilidad, sin que se confundan con la decoración de la vivienda.
La comunicación, el último de estos puntos, se refiere a que la persona se pueda comunicar con su cuidador en el momento en el que lo necesite.
Estos cuatro puntos requieren un estudio detallado de la vivienda, de las características del usuario y de las actividades que se vayan a realizar en cada estancia.
