Agua embotellada y salud

Cuando hablamos de la alimentación saludable, debemos tener en cuenta que esta clase de agua puede ser parte de la misma. Eso sí, no todas envasadas son iguales: pensemos que la composición mineral, el sodio, el flúor o la forma de consumo pueden influir mucho en la salud, en especial en las personas que sufren de alguna condición médica, como niños pequeños o deportistas. Lo más importante no es buscar una sola “agua perfecta”, sino en saber qué va a contener cada botella y adaptar la elección a las necesidades que tengas.

¿Por qué es tan importante?

El cuerpo humano precisa de agua para la regulación de la temperatura, el transporte de nutrientes, la eliminación de residuos, la lubricación de las articulaciones y el mantenimiento del funcionamiento normal de órganos como el corazón, el cerebro y los riñones.

Cuando la hidratación es insuficiente, pueden aparecer cansancio, dolor de cabeza, problemas para concentrarse, estreñimiento o sensación de boca seca.

Las necesidades dependen de la edad, el sexo, el clima, la actividad física o el estado de salud. Las autoridades europeas de seguridad alimentaria estiman una ingesta total de agua de dos litros diarios para mujeres adultas y dos litros y medio para hombres adultos, lo que incluye el agua procedente tanto de las bebidas como de los alimentos.

En situaciones de calor, ejercicio intenso, vómitos, fiebre, diarrea o consumo alto de sal, en las que es más precisa. En este tipo de casos, beber regularmente tiene más utilidad que esperar a tener bastante sed, porque la sed no siempre aparecerá al mismo ritmo que la deshidratación.

¿Qué es el agua mineral natural?

El caso es que la de esta clase se caracteriza por su origen subterráneo y por contener minerales, oligoelementos y otra serie de componentes de manera natural. No se deben confundir con otra serie de bebidas embotelladas. El agua mineral natural no debe llevar azúcares, edulcorantes, colorantes ni aromas añadidos. Por este motivo, es posible que sea una opción interesante frente a refrescos y bebidas azucaradas cuando se busque hidratarse sin que sumen calorías vacías.

Significado de la mineralización

Entre la información de mayor utilidad de la etiqueta está el residuo seco. Este tipo de dato indica la cantidad de minerales disueltos que quedan después de que se evapora el agua y se expresa en miligramos por litro. No va a determinar por sí solo si un agua es mejor o peor, pero sí permite conocer su perfil.

Las aguas de mineralización débil o muy débil son las más habituales en el consumo diario. No son “mejores” por tener menos minerales, pero resultan ligeras de sabor y suelen ser una opción cómoda para beber durante el día.

Sodio: Atención si hay hipertensión.

Este es un mineral que es necesario, pero un consumo excesivo es un problema para personas que tengan la tensión alta, retención de líquidos, insuficiencia cardíaca o algunas enfermedades renales. Buena parte del sodio que se consume procede de los alimentos procesados, no del agua, pero conviene tenerlo en mente cuando se beben varios litros diarios.

En la etiqueta, hay que tener en mente que un agua se considera sódica cuando tiene más de 200 mg/l de sodio. Por el contrario, se considera indicada para dietas pobres en sodio cuando tiene menos de 20 mg/l.

Cuando una persona saludable bebe un par de botellas diarias, es complicado que el sodio del agua sea el factor determinante de la dieta. Si se tiene la tensión alta o te han indicado reducir la sal, lo mejor es revisar la etiqueta y elegir agua que tenga bajo contenido en sodio.

Flúor: beneficioso con moderación

Estamos ante una gran ayuda para prevenir la caries, ya que ayuda a que se fortalezca el esmalte dental. Un exceso durante la infancia que puede favorecer la fluorosis dental, siendo una alteración que afecta al aspecto de los dientes en formación.

La OMS establece como referencia que el agua de consumo no supere 1,5 mg/l de flúor, porque existe riesgo de fluorosis en los menores de ocho años. En nuestro país, el agua se considera fluorada cuando contiene más de 1 mg/l de flúor.

Cuando el agua tenga más de 1,5 mg de flúor, las normas exigen que se advierta en la etiqueta que no va a ser la adecuada para el consumo de lactantes y niños menores de siete años.

Por este motivo, cuando se prepara el biberón o se da agua a los niños pequeños, no vale con elegir cualquier tipo de botella. Por lo que es necesario que se revise la composición.

Agua embotellada para bebés y niños

Para la preparación de leche infantil, debemos saber que todas las aguas envasadas no son igual de adecuadas. Lo que hacen las guías sanitarias: Se recomiendan aguas de mineralización débil, en las que haya niveles controlados de sodio y flúor, comprobando que la etiqueta indique que será apta para preparar alimentos infantiles.

Un agua con mucha mineralización es posible que aporte más sales de las más convenientes para un bebé, que tiene un sistema renal que todavía se encuentra en desarrollo. Por este motivo, si se utiliza agua embotellada para biberones, lo más prudente es que se elija una marca en concreto para ese uso y se sigan las instrucciones del pediatra o del fabricante de la leche.

¿Es más sana que el agua del grifo?

No necesariamente. En nuestro país, el agua del grifo pasa controles sanitarios y, en muchas de las zonas, es una alternativa segura, económica y sostenible. La elección entre grifo y botella dependerá bastantes veces del sabor local, del confort o de las recomendaciones médicas.

El agua embotellada es muy útil cuando:

  • Se está fuera de casa y no hay acceso a agua potable.
  • El sabor del agua de la zona no resulta agradable.
  • Se necesita llevar agua al trabajo, al gimnasio o en un viaje.
  • Se requiere un formato individual para eventos, oficinas o reuniones.
  • Existe una recomendación médica concreta sobre la composición del agua.

No es conveniente pensar que “purifica” o cura. El valor más importante es que sea segura y práctica, no un producto que tenga propiedades excepcionales.

Hidratación y deporte

Los que hagan deporte deberán mantener una buena hidratación. En el ejercicio es cierto que se pierde agua mediante el sudor y, con ella, también sales minerales. La cantidad que se debe reponer depende de la duración, la intensidad, la temperatura y la sudoración individual.

Para los entrenamientos cortos o moderados, el agua acostumbra a ser suficiente. En las sesiones largas con bastante calor o con una sudoración bastante elevada, que sea necesario reponer también electrolitos, pese a que en muchos de los casos una alimentación equilibrada y una hidratación adecuada cubren este tipo de necesidades.

Llevar una botella de agua al entrenamiento ayuda a beber de forma más constante. De igual forma, es útil pesarse antes y después de una sesión larga: la diferencia de peso da una idea aproximada de cuánto líquido se ha perdido, pese a que no sustituye a una valoración individual cuando haya patologías o se practique un deporte de resistencia.

Cómo leer bien la etiqueta

La etiqueta de un agua envasada incluye información obligatoria, como por ejemplo la denominación de venta, la composición analítica, la fecha de consumo preferente y, en el caso de las aguas minerales naturales y de manantial, datos sobre el origen.

Al comprar agua, merece la pena mirar:

  • Residuo seco: indica la mineralización total.
  • Sodio: importante si se controla la tensión o la retención de líquidos.
  • Flúor: especialmente relevante para niños y preparación de biberones.
  • Calcio y magnesio: pueden aportar una pequeña cantidad de estos minerales.
  • Origen del manantial: Permite conocer de dónde procede el agua.
  • Advertencias específicas: como la indicación para dietas pobres en sodio o para preparación de alimentos infantiles.

La lectura de la etiqueta no tiene que ser una obsesión, pero sí que es cierto que ayuda a elegir mejor cuando exista una necesidad en concreto, como reducir el sodio, evitar un exceso de flúor o encontrar un agua apta para bebés.

Agua embotellada en casa y en el trabajo

Contar con agua accesible ayuda a que se pueda beber más. En la oficina, un gimnasio, una consulta o un evento, es una realidad que si se tienen botellas individuales, dispensadores o fuentes de agua, puede hacer que sea más sencilla la hidratación durante la jornada.

En la actualidad, el mercado tiene opciones en las que hay empresas como Agua La Marea que apuestan no solo por ofrecer agua mineral embotellada, bebidas refrescantes, cápsulas de café y surtido de bollería, sino también por ofrecer servicio de catering, por lo que ahora hay opciones que no solo piensan en el hogar, sino también en el trabajo o en eventos. Al final, esta clase de servicios busca dar servicio cuando se necesite asegurar el suministro habitual de agua en los espacios de trabajo o durante las celebraciones.

El impacto ambiental también importa

La salud no es algo que dependa únicamente de lo que se bebe a diario. El consumo masivo de botellas de plástico de un solo uso tiene consecuencias ambientales, y la reducción del uso es una decisión que tiene coherencia cuando se tiene un estilo de vida mucho más sostenible.

Vamos a ver algunas formas de reducir el impacto en el medio ambiente y la naturaleza sin que ello suponga reducir la comodidad:

  • Usar una botella reutilizable cuando ello sea posible.
  • Escoger formatos grandes en vez de botellas individuales cuando se consuma en casa.
  • Reciclar correctamente los envases.
  • Valoración de los dispensadores o fuentes de agua en oficinas y espacios con consumo elevado.
  • Utilizar agua embotellada cuando realmente lo que aporte sea una ventaja práctica o sanitaria.
  • No hablamos de demonizar el agua embotellada, sino de consumirla de forma consciente.

Errores habituales al hidratarse

Son bastantes las personas que piensan que beben bastante agua y con ello vale, pero realmente, lo que hacen es sustituir esto por café, refrescos u otro tipo de bebidas. Tanto el café como el té aportan líquidos, pero no deben ser la fuente de hidratación más importante, en especial cuando se toman junto con azúcar.

Otros errores frecuentes que se suelen producir cuando queremos hidratarnos son:

  • Beber solo si se tiene mucha sed.
  • No aumentar la ingesta en días calurosos o de ejercicio.
  • Confundir hambre con sed (algo que ocurre más veces de las que pensamos).
  • Cuando elegimos refrescos azucarados y pensamos que hidratan de la misma forma.
  • No revisar la composición del agua si hay una recomendación médica.

Una manera sencilla de mejorar es llevar siempre una botella visible, beber pequeños sorbos a lo largo del día y acompañar las comidas con agua en vez de bebidas azucaradas.

¿Cuándo consultar a un profesional?

Muchas personas sanas pueden hidratarse bebiendo agua cuando tienen sed y ajustar la cantidad dependiendo del calor y la actividad física. El caso es que hay situaciones en las que es mejor consultar con un médico o dietista/nutricionista.

Si padeces insuficiencia renal, cardíaca, hipertensión o alguna enfermedad que provoque retención de líquidos o sigues una dieta en la que haya restricción de minerales, la cantidad o la clase de agua es posible que necesite una pauta individualizada.

Del mismo modo, también es recomendable pedir consejo en el caso de que se preparen biberones de forma regular, si un niño consume bastante agua embotellada o si hace deporte de resistencia por espacio de varias horas.

Elegir bien sin más complicaciones

Las elecciones no siempre son sencillas, pero antes o después hay que tomarlas. Para muchas personas, un agua de mineralización débil, que tenga bajo sodio y niveles moderados de flúor, es una opción de lo más segura y cómoda para consumir a diario. En el caso de que haya alguna condición de salud más en concreto, lo más importante es revisar la etiqueta y, si es necesario, consultar con los profesionales. No debemos mirar para otro lado y velar por estar saludables, por esta razón no debemos conformarnos con cualquier tipo de agua y apostar siempre por la calidad.

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