¿Por qué debes calcular la huella de carbono de tu empresa?

Imagínate la situación: acabas de recibir una consulta de un importante cliente potencial. El precio de la oferta es justo, la calidad es de primera y se gestionan las fechas de entrega. Pero entonces surge la pregunta sobre tu huella de carbono y los planes para reducirla.

Si no sabes la respuesta, no conseguirás el trabajo. Cada vez son más las grandes empresas que incluyen criterios medioambientales entre los factores clave a la hora de seleccionar proveedores. Entonces, ¿cómo medir tu huella de carbono y por qué es importante comenzar ahora?

Comienza la reacción en cadena: la huella de carbono importa incluso para las empresas más pequeñas

La realidad de 2025 es clara. Las grandes empresas (con más de 250 empleados o una facturación superior a 48 millones de euros) ahora están obligadas a informar sobre su huella de carbono y otros datos ESG. Y para hacerlo bien, también necesitan obtener información de sus proveedores.

Esto desencadenará una reacción en cadena y miles de empresas españolas, tanto medianas como pequeñas, se verán obligadas a presentar sus datos de huella de carbono ante sus clientes. Por lo tanto, incluso si su empresa aún no tiene una obligación directa de presentar informes ESG, no escapará a los requisitos de medir su huella de carbono. Y quien esté preparado obtendrá una ventaja competitiva.

La información sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y la huella de carbono corporativa también forma parte de los denominados informes ESG. Gracias a la nueva Directiva Europea sobre Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), esto se convertirá en una obligación legislativa para las primeras empresas españolas a partir de 2025.

Pero independientemente de los párrafos, está claro que cada uno de nosotros es responsable de su huella en este planeta. Y es hora de aceptar este desafío.

Lo que debes saber sobre la huella de carbono de tu empresa

¿En qué consiste la huella de carbono?

Cuando hablamos de la huella de carbono de tu empresa, no se trata solo de dióxido de carbono (CO2). Entran en juego diversos gases de efecto invernadero que afectan nuestro clima. Entre ellos se incluyen, por ejemplo, el metano (CH4), el ozono (O3), el óxido nitroso (N2O) y otros. Estos gases se acumulan en la atmósfera y crean un efecto similar al de un invernadero: dejan entrar la luz solar pero impiden que el calor escape al espacio. Y lo que es importante saber es que persisten en la atmósfera durante cientos de años.

¿De dónde provienen las emisiones de tu empresa?

La mayoría de las emisiones corporativas surgen del consumo de energía, ya sea para calentar edificios, operar líneas de producción o viajes de negocios. A nivel mundial, la mayor fuente de emisiones es la quema de combustibles fósiles en la generación de electricidad y el transporte.

Si tu empresa opera en el sector industrial, los procesos de producción también son una fuente importante de emisiones. Los sectores con mayor huella de carbono incluyen la producción de cemento, la producción de acero y aluminio, la gestión de residuos y la producción agrícola.

Es importante tener en cuenta que la huella de carbono de su empresa incluye no sólo las emisiones directas de sus operaciones, sino también las emisiones indirectas asociadas con la cadena de suministro y el uso de sus productos por parte de los clientes.

¿Cómo medir la huella de carbono en la práctica?

Para comprender adecuadamente tu huella de carbono, es fundamental saber que abarca todo el ciclo de vida de tus productos y servicios. Las emisiones se dividen tradicionalmente en tres categorías:

Alcance 1: Emisiones directas

  • Emisiones de las calderas de su empresa.
  • Gases de escape de los vehículos de empresa.
  • Emisiones de procesos industriales.
  • Residuos dispuestos directamente en la empresa.

Alcance 2: Emisiones indirectas de la energía

  • Electricidad comprada.
  • Calor comprado.
  • Enfriamiento.

Alcance 3: Otras emisiones indirectas

  • Emisiones derivadas de la producción de materias primas compradas.
  • Transporte de materiales y productos.
  • Viajes de negocios.
  • Uso de sus productos por parte del cliente.
  • Eliminación de productos al final de su vida útil.

¿Cuál es la huella de carbono de tu empresa?

La huella de carbono incluye muchas fuentes diferentes de emisiones. Pero ¿cómo medirlo todo y reunir datos significativos? Anteriormente, esto significaba meses de trabajo y consultores costosos. Hoy la situación es diferente.

La buena noticia es que medir la huella de carbono ya no es prerrogativa de las grandes corporaciones con grandes equipos de expertos. Las tecnologías modernas hacen que este proceso sea accesible para cualquier pequeña empresa, señalan los expertos en la gestión de la huella de carbono para pymes de Zeolos.

Una calculadora digital de carbono te guiará a través del proceso:

  • Te ayuda a identificar fuentes de emisiones relevantes.
  • Proporciona herramientas intuitivas de recopilación de datos.
  • Calcula automáticamente tu huella de carbono.
  • Te mostrará las mayores fuentes de emisiones.
  • Crea un informe claro con el resultado en PDF.
  • Propone medidas específicas para reducir las emisiones.

¿Por qué vale la pena medir tu huella de carbono?

Invertir en la medición de la huella de carbono no es sólo un gasto adicional: es una decisión estratégica que dará sus frutos en varias áreas:

  • Obtendrás una ventaja competitiva en las licitaciones.
  • Descubre oportunidades de ahorro de costes.
  • Prepárate para las regulaciones futuras-
  • Fortalecerá tu posición ante bancos e inversores a la hora de obtener financiación.
  • Aumentarás el atractivo para empleados y clientes.

De la medición a la acción: medidas prácticas para reducir las emisiones

Al determinar tu huella de carbono, obtendrás una imagen clara de dónde se producen las mayores emisiones en tu negocio. Es posible que descubras que los viajes de negocios son la principal fuente o que tus proveedores generan una parte significativa de las emisiones. Es posible que descubras que aislar el edificio supondría un mayor ahorro que instalar iluminación LED.

La buena noticia es que reducir las emisiones no tiene por qué implicar grandes inversiones inmediatas. Puedes comenzar con pasos sencillos:

  • Transición gradual hacia fuentes de energía renovables.
  • Ajuste de las temperaturas de calefacción y refrigeración en las oficinas.
  • Implementación de medidas de ahorro energético en operación.
  • Optimización de viajes de negocios y transición a reuniones en línea.
  • Trabajar con proveedores para encontrar alternativas más ecológicas.

¿Y la mejor parte? Estas medidas normalmente se reflejan rápidamente en el presupuesto de la empresa. Un menor consumo de energía, un uso más eficiente de los materiales y una mejor gestión de los residuos se traducen en ahorros financieros directos. Invertir en reducir tu huella de carbono no sólo es lo correcto para el planeta, sino también una decisión empresarial inteligente.

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