Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Lo que odiamos de la pareja, toda la verdad

Cada 14 de febrero se me hierve la sangre. Y sí, tengo pareja. Pero es que es cierto que son muchos los mensajes que vemos en las redes sociales (qué daño nos han hecho) de amor eterno, de felicidad extrema y de estar in love de todas las parejas. ¿Es que no hay más días para demostrarlo? Pero claro, el Día de los Enamorados, el día del querido San Valentín, por cierto tiene una historia que parece de una película gore, es especial. Pues bien, ya me conocéis que yo no tengo pelos en la lengua, y por eso, vengo a desmontar este día, pero sobre todo, hablando de lo que odiamos de nuestra pareja.

Y es que la vida en pareja no es tan bonita como nos hacen creer en los Stories de Instagram o en los comentarios de Facebook, seamos sinceros, lo de vivir en pareja es una mierda. Perdón por la expresión, pero me sale del alma.  Tengo que reconoce que se está mejor de soltera, pero claro, al final, lo de tener que estar solos toda la vida pesa más, y lo que queremos es estar al lado de alguien por egoísmo.

Ahora bien, nadie puede decir que lo mejor del mundo no es esta en tu casa sin dar explicaciones de cuándo vienes, de a dónde vas, de quién te escribe al WhatsApp, de qué ropa te pones, de cuánto vas al bar o de por qué ya no me quieres como antes. Y es que lo que más me enferma es ver cómo esas parejas se ponen cosas bonitas durante el día de San Valentín. Joer, que sabemos perfectamente que durante todo el año no os hacéis ni caso. Y encima, estás liado con tu vecina o con tu compañero de trabajo. Y es que en esto de las parejas y los cuernos nos da igual hombres que mujeres. Aquí sí hay leyes de igualdad, querida ministra Irene MonteroLos cuernos nos igualan a todos.

Lo que odiamos de la pareja

Y es que son muchas cosas las que odiamos de nuestra pareja.
Por ejemplo, odiamos que cuando se duchen lo dejen todo descolocado, sin limpiar y lleno de pelos. No nos gusta encontrarnos el baño lleno de trastos, con el albornoz en el suelo y la toalla medio colgada. Tampoco nos gusta ver cómo la pasta de dientes se queda en el lavabo y no se limpia. Pero lo que menos aguantamos es que cuando terminemos de hacer nuestras necesidades en la taza del wáter no tiremos de la cadena. Y si tiramos se quede todo el rastro ahí. Y para rematar, no nos gusta tener que oler el regalo. Son cosas que si estuvíeramos solos no tendríamos que padecer.

A la hora de dormir también se vive otra odisea. No, odiamos con todas nuestras fuerzas a esa otra persona que ronca. Y encima te dice que está despierto o despierta. O el listillo/a que siempre dice que es porque bebe. Coño, es que bebes de lunes a domingo. El compartir cama también provoca que tengamos que medir distancias, que tengamos que sentir pies fríos o los movimientos de por la noche. Qué bien estamos solitos. ¿Verdad?

Cuando llegamos a esta situación lo mejor es recapacitar y pensar si deseas seguir por este camino. Son muchas las parejas que tienen que acudir a terapias, “esto os ayudará a ver la relación desde el prisma de vuestra pareja, y viceversa, con el fin de poder mejorar la comunicación entre vosotros, revolver conflictos pendientes y construir una convivencia sana”, como nos indican desde la clínica Terapia Psi .

¿Qué comemos?

Y si hablamos de comida pasa lo mismo. Estamos muy a gusto pidiendo la comida a domicilio que queremos. Ya sea a los chinos, a una pizzería o un kebab de esos que nos manchamos toda la boca cuando lo comemos. Y si nos sobra, pues lo dejamos para el día siguiente. Aquí no se tira nada. Si estás en pareja tendrás que compartir la comida, tendrás que ceder y comer el maldito brócoli. Y por supuesto, la primera ley de cuando compartes tu vida con una pareja es que se acabó eso de dos platos y postre. Aquí con uno vas que chutas.

Ya has visto que esto de vivir en pareja no es la panacea, y te lo dice alguien que lleva más de 20 años con la misma pareja. Por eso puedo hablar. Ahora bien, también es cierto que en pareja se hacen cositas que nunca sientes solo o sola, por eso, intenta buscarte tu media naranja, aunque es cierto que puedes encontrar un limón.

COMPARTE ESTE ARTÍCULO
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email
CATEGORÍAS